Tres trabajadores que fueron desaparecidos hace cinco años a manos de la pandilla MS en El Boquerón han tenido finalmente un cierre para sus familias, ya que se les entregaron los restos a más de un año de haber sido encontrados en una fosa clandestina en el cantón Álvarez. María Elena, madre de uno de los desaparecidos, vio cumplida la esperanza que tenía de poder encontrar a su hijo.

El cuerpo de Neftalí Castro Melgar, uno de los tres trabajadores desaparecidos por la MS en la zona de El Boquerón, en San Salvador, el 24 de mayo de 2019, fue despedido en compañía de amigos, conocidos, familiares y miembros de la iglesia.

El 27 de agosto del presente año, Medicina Legal entregó los restos de Neftalí y sus dos compañeros de trabajo, Jorge Cisneros y Matías Palacios, a sus familiares. Esto ocurrió un año después de que los cuerpos fueran encontrados en una fosa clandestina en la misma zona donde fueron privados de libertad.

Durante la ceremonia, se recordó a Neftalí entre reflexiones bíblicas y cánticos, como un joven trabajador, respetuoso, devoto y seguidor del camino de Dios, ya que era miembro de una iglesia cristiana.

“Doy testimonio de que Neftalí era un muchacho muy sano; nunca lo vi borracho, fumando o faltándole el respeto a las personas. Era muy educado”, mencionó Juan Rivas.

El pastor Vásquez reflexionó sobre la importancia de que las autoridades cumplan con su labor para que todas las madres de los desaparecidos puedan encontrar a sus seres queridos.

Las esperanzas para estas familias comenzaron en noviembre de 2021, cuando Medicina Legal las citó para realizar pruebas de ADN, cuatro días después de que la policía capturara a 24 personas sospechosas de la desaparición y asesinato de los jornaleros. Sin embargo, durante los dos años siguientes, no hubo respuesta por parte de las autoridades. En 2023, se encontraron restos en una fosa clandestina en una zona montañosa del cantón Álvarez, en El Boquerón, y nuevamente se tomaron muestras de ADN para compararlas con la sangre encontrada, que se sospechaba pertenecía a los jóvenes desaparecidos.

Enrique Castro, hermano de Neftalí, comentó que su madre mantenía la esperanza de encontrar a su hijo con vida, pero cuando el viernes recibieron la confirmación de los resultados de las pruebas de ADN, fue un golpe devastador para la familia. “Esto es muy doloroso porque él no merecía morir así, pero le pedí una señal a Dios de que está con él, y hoy me dio esa respuesta”, señaló conmovido.

Por otra parte, las organizaciones sociales han denunciado en varias ocasiones el incumplimiento de la Ley Nacional de Banco de Datos Genéticos. La falta de un banco de datos adecuado afecta directamente a los familiares que buscan a personas desaparecidas.

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