El técnico argentino viaja esta tarde a El Salvador para firmar con los toros de Usulutan y dirigirlos en su segunda etapa, ITV platicó con él y te traemos lo que nos dijo.
Habló del Firpo, de su estrategia y hasta de la Selección.
Profesor, en vista que Firpo es un equipo grande, ¿Qué espectativas tiene aparte de sacarlo de los últimos lugares dónde ha deambulado los ultimos años?
Es una gran pregunta y muy difícil… No tengo la varita mágica porque no soy un hombre prodigioso, el único que la tiene es el Señor, nuestro Dios. Pero también la tienen los jugadores, la magia la tienen ellos. Lo que pasa es que no la utilizan entonces, esa va ser mi función, tratar de concientizarlos y mentalizarlos de que se puede salir del lugar incómodo del que actualmente ha deambulado en los últimos años el Firpo.
Algo se habrá hecho mal, entonces, se está pagando las situaciones que se hicieron mal, en todos los aspectos. Me va tocar a mí lograr una reacción inmediata.
Por lo que sabe o a visto de este Firpo, ¿que diferencia ve con el campeón de 2013 y en qué cree que deberá trabajar para mejorar?
Hay una diferencia abismal, yo tenía jugadores de mucha calidad: Marlon Trejo, Cristian Castillo, Dennis Alas, Dago Portillo, Romeo Monteagudo, seleccionados Nacionales y el emblemático, Jorge Edenilson Sánchez. Tenía valores, al haber valores se hace más accesible el trabajo y no es tan lejana la posibilidad de tener éxito.
En estos tiempos ha caído el fútbol en Centroamérica, el jugador no tiene coeficiente intelectual futbolístico, no tiene conocimiento de lo que trata su posición y eso es un mal general en El Salvador, porque no saben aplicarse tácticamente.
¿En ese sentido, cree que se debería invertir en las categorías menores?
Ya lo dije muchas veces: la única salvación del fútbol salvadoreño es que se implementen los torneos juveniles, porque es la única forma que un jugador se hace.
Si tenes unas buenas categorías inferiores, vas a tener un buen equipo de primera división, un torneo competitivo y si tenés eso, vas a tener una selección adecuada que compita a nivel internacional y te represente. Pero tenés que hacerlo y la Federación no lo hace y esa es una asignatura pendiente que lleva hace tiempo la Federación y nadie dice nada.
Este señor que está en la selección, podrá ser buena persona, será muy buen entrenador, yo no sé cómo trabaja pero no es posible que tenga tantos procesos y ninguno le haya salido positivo, son muchas eliminaciones, muchos fracasos.
¿Qué le parece el nuevo sistema de competición, favorece a los equipos?
Hay una muestra que se ha achicado la diferencia que había entre los equipos de arriba y abajo. Una muestra, la semana pasada Limeño venía de estar muy mal , mucha mala suerte también en el torneo internacional, después enfrentó a Jocoro y bien lastimado le gana al Águila.
Los partidos los puede ganar cualquiera. Mira FAS, venía siendo el peor equipo de la categoría, juntamente con Firpo y termina goleando a Metapán. La irregularidad es una constante en el fútbol salvadoreño, el jugador salvadoreño es así, gana dos partidos y luego pierde el siguiente.
¿Cómo fue el acercamiento de la directiva con usted, qué lo motivó a aceptar este reto?
Muy claro: Mis afectos. Tuve la suerte de dirigir una camada de grandes jugadores, cuando fui presentado por el Dr Méndez Cabeza, dije que venía a ser grandes cosas, a quedar en las estadísticas y eso fue premonitorio, ganamos el título, en el torneo venimos de menos a más.
Para mí es como volver a la casa de mis viejos, de mis padres, en un equipo donde uno ha hecho algo para quedar en la historia.
Eraldo Correia ha sido campeón nacional, ¿por qué él de asistente y qué le parece tenerlo como compañero de Fórmula?
He trabajado en Bolivia, Paraguay, Ecuador, Guatemala y El Salvador. Donde he ido nunca he repetido ni preparador Físico, ni de porteros, ni Auxiliar, por distintas cosas, no soy mala gente, siempre he dicho que, dónde hay 10 ojos es mejor que 2, hay entrenadores que no permiten que sus colaboradores le den una versión diferente de juego.
Fue un gran jugador Heraldo y tiene una dilatada carrera como entrenador, entonces, no es para nada despreciable, estoy contento y obviamente nos vamos a llevar bien, porque los dos somos exjugadores.
Después de dirigir en esos países ¿cómo define a Roberto Gamarra como entrenador y cuál es su filosofía de trabajo?
Me defino como un entrenador imperactivo, que busca permanentemente capacitarse, ver nuevas formas de entrenamiento, es lo que hago siempre, porque cuando jugaba fútbol me molestaba que el técnico o preparador físico no se actualizara. Trabajar mucho la periodicidad táctica me ha llevado a ganar títulos en Paraguay y El Salvador.
Soy súper exigente y eso aquí en Centroamérica se ve muy mal, al jugador no le gusta, reniega de su profesión. El jugador es malcriado, haragán y es chineado por la directiva.
Firpo tiene una afición grande que siempre apoya, ¿esto ayuda al equipo? ¿qué papel juega la afición en la motivación y el rendimiento, usa eso a su favor?
La afición estaba muy contenta antes iniciar este torneo, porque el equipo lo volvieron a reinventar, el plantel recibió un carro nuevo y todavía no han ablandado el carro para que dé los beneficios que tiene que dar.
Pude palpar en las redes sociales que la afición está muy molesta porque es muy exigente. A mí me costó convencerlos que el trabajo que estábamos haciendo podía dar sus frutos y por fortuna, así fue. Aparte de entrenar lo físico, técnico y táctico, queda la otra parte importante que es concientizar al jugador y que no se salga del huacal.
Por último, ¿cuál mensaje envía para la afición y los jugadores que lo esperan con grandes espectativas?
Voy a hacer todo lo posible, voy a dejar el pellejo para que éstos señores no traicionen esa camiseta y si hay que hacer algo dentro del vestuario, hay que sacudir el avispero y darle la oportunidad a la hinchada que salga contenta, y, cuando finalice la pandemia, poder volver a alentar y sentirse orgulloso del equipo de sus amores.
POR MANUEL MELARA