El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reveló este martes que más de 300 visados han sido revocados a extranjeros acusados de tener vínculos con grupos terroristas, entre ellos estudiantes propalestinos. Rubio detalló que esta medida se ha implementado de forma diaria, con el objetivo de eliminar a aquellos que considera una amenaza para la seguridad nacional.
«Lo hacemos a diario. Cada vez que encontramos a uno de estos individuos, les retiramos la visa», afirmó Rubio durante una rueda de prensa desde Guyana. «Espero que, en algún momento, no tengamos más de estos casos porque ya los habremos eliminado, pero seguimos buscando a estos individuos que están causando estragos», añadió, haciendo referencia a los llamados «lunáticos» y pandilleros.
Uno de los casos más recientes que llamó la atención fue el de Rumeysa Ozturk, una estudiante de doctorado de la Universidad de Tufts (Massachusetts), quien fue arrestada por las autoridades migratorias. Ozturk, de 30 años y origen turco, había publicado un artículo el año pasado en el periódico de su universidad en el que pedía a la institución que dejara de financiar empresas vinculadas a Israel, lo que generó controversia en el ámbito universitario.
Rubio sugirió que Ozturk podría haber participado en los disturbios que ocurrieron el año pasado en varias universidades de EE.UU. en protesta contra la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. «Si solicitas una visa para estudiar en Estados Unidos y nos dices que tu objetivo no es solo estudiar, sino participar en movimientos que vandalizan universidades, acosan a estudiantes, toman edificios y generan disturbios, no te daremos la visa», advirtió Rubio.
El secretario de Estado también destacó que las autoridades estadounidenses están comprometidas en retirar visas a aquellos que, tras ingresar al país, participen en actividades de este tipo. «Si nos mientes, consigues la visa y luego participas en esas actividades, te la retiraremos», agregó.
El caso de Ozturk no es el único. Hace unas semanas, Mahmoud Khalil, líder de las protestas propalestinas, fue detenido en Nueva York por las autoridades migratorias. Khalil, quien había terminado sus estudios en la Universidad de Columbia, vio revocado su permiso de residencia permanente. El Gobierno de Donald Trump lo acusó de tener vínculos con Hamás, lo que generó una gran polémica sobre su estatus migratorio.
Esta serie de medidas refleja la creciente preocupación de Estados Unidos por los movimientos propalestinos y su posible vinculación con actividades extremistas, lo que ha llevado a las autoridades a intensificar el control de visas y permisos de residencia para personas involucradas en estos movimientos.