Un tribunal de Shenzhen condenó a cadena perpetua a Xu Jiayin, fundador del gigante inmobiliario Evergrande, por delitos que incluyen fraude financiero a gran escala y soborno. Además, le fueron confiscados sus bienes y perdió de por vida sus derechos políticos.

La justicia china también impuso a Evergrande una multa superior a $2,000 millones, mientras que otros ejecutivos de la compañía recibieron penas de entre seis y 18 años de prisión.

Evergrande, que llegó a ser una de las mayores inmobiliarias de China, entró en crisis tras las restricciones impuestas en 2020 al endeudamiento del sector. La empresa se declaró en quiebra en 2021 y en 2024 un tribunal de Hong Kong ordenó su liquidación.

El colapso de la compañía se convirtió en uno de los principales símbolos de la crisis inmobiliaria china, que ha afectado la confianza de los consumidores y continúa lastrando el crecimiento de la segunda mayor economía mundial.

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