La frontera entre Estados Unidos y México ha incrementado sus medidas de seguridad para impedir el ingreso irregular de migrantes a lo largo de sus más de 2,000 millas, como parte de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
En sectores como Nogales, Arizona, la infraestructura fronteriza combina muros de más de 10 metros de altura, alambre de púas y una segunda línea de barrera. A estas estructuras se suma tecnología de fibra óptica capaz de detectar movimientos, intentos de escalar el muro e incluso excavaciones subterráneas.
El agente de la Patrulla Fronteriza del Sector Tucson, Jesús Vasavilbaso, explicó que también se están instalando torres de vigilancia equipadas con cámaras inteligentes para identificar y dar seguimiento a personas que ingresen de forma irregular.
Según el funcionario, quienes sean detectados tras cruzar ilegalmente serán detenidos, procesados y posteriormente retornados a sus países de origen.
Las autoridades estadounidenses mantienen vigilancia permanente en la zona fronteriza mediante agentes, sistemas tecnológicos y diferentes mecanismos de control para reforzar la seguridad e impedir nuevos cruces irregulares.