El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva estrategia de presión económica contra Irán, con la amenaza de imponer fuertes sanciones a países y entidades que mantengan vínculos financieros o comerciales con Teherán.

Trump exigió frenar operaciones relacionadas con el petróleo, las divisas y las transferencias de efectivo hacia Irán, mientras el Gobierno iraní calificó la medida como una política fallida y rechazó ceder ante Washington.

La ofensiva económica se produce mientras las acciones militares entre ambos países han disminuido, aunque Irán mantiene el control del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte mundial de hidrocarburos.

La guerra también ha agravado la situación económica iraní. La inflación alcanzó el 66 % en julio, frente al 46 % registrado en febrero, mientras el rial continúa perdiendo valor frente al dólar.

Estados Unidos mantiene así su política de “máxima presión” sobre Teherán, mientras las autoridades iraníes promueven una llamada “economía de resistencia” para reducir la dependencia del exterior.

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