La Casa Blanca protagonizó un nuevo enfrentamiento con la prensa luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, increpara a la periodista de CNN Kristen Holmes durante una jornada de preguntas en la sede presidencial.

El intercambio comenzó cuando Holmes cuestionó al mandatario sobre las críticas del senador demócrata Jon Ossoff y posteriormente intentó preguntarle sobre sus contactos con el líder norcoreano, Kim Jong Un.

Trump interrumpió a la periodista y le pidió que guardara silencio en repetidas ocasiones. Tras conocer que trabajaba para CNN, la calificó de “periodista falsa” y acusó a la cadena de difundir “noticias falsas”.

El conflicto continuó después de la actividad. Una cuenta oficial utilizada por la Casa Blanca para difundir mensajes gubernamentales publicó fuertes descalificaciones contra Holmes, cuestionando su labor periodística y haciendo incluso referencias a sus hijos.

CNN respondió en defensa de su corresponsal y la describió como una de las periodistas más experimentadas y respetadas que cubren la Casa Blanca. La cadena sostuvo que Holmes simplemente cumplió con su trabajo al formular preguntas de interés público al presidente.

El medio también cuestionó los ataques personales contra periodistas y afirmó que, aunque los funcionarios pueden responder a informaciones con las que discrepen, las descalificaciones por realizar preguntas son incompatibles con los principios de la libertad de prensa.

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