El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, anunció la destitución del director de la Policía Nacional Civil, David Custodio, y de su segundo al mando, Esvin Quiché, días después del asesinato del exfiscal Juan Francisco Solórzano Foppa, ocurrido el 17 de octubre en la capital.
Solórzano, de 43 años, fue atacado frente a su hijo en una cancha de fútbol, pese a contar con escolta. Antes de su muerte, había denunciado presuntos vínculos entre funcionarios y la pandilla Barrio 18, y señaló directamente a Custodio por supuestamente facilitar la fuga de 20 líderes de esa organización criminal.
Arévalo afirmó que busca fortalecer una institución policial profesional y transparente, mientras el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, explicó que las destituciones forman parte de una evaluación de la corporación.
El caso también generó cuestionamientos por la detención y posterior liberación de dos personas vinculadas inicialmente al crimen. Además, siete policías enfrentan un proceso judicial por su presunta participación en la colocación de un arma a los detenidos.
El asesinato ha generado conmoción en Guatemala, en un contexto de preocupación por la criminalidad y de tensiones políticas antes de las elecciones generales de 2027.
