Un estudiante de entre 14 y 15 años abrió fuego este martes dentro del instituto católico Ateneo de Zamboanga, en la ciudad de Zamboanga, Filipinas, dejando un estudiante muerto y al menos tres personas heridas, antes de quitarse la vida.
Según las autoridades, el adolescente cursaba noveno grado y comenzó el ataque alrededor de las 7:50 de la mañana. El secretario del Interior, Jonvic Remulla, confirmó que el joven transmitió el tiroteo en Facebook mediante una cámara corporal, mientras que medios locales reportaron una cifra mayor de lesionados.
El sospechoso habría ingresado al centro educativo con un rifle y una pistola. Tras disparar contra estudiantes, se lanzó desde el quinto piso del edificio y murió.
La escuela suspendió las clases durante dos días y colabora con las autoridades en la investigación. El presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó esclarecer el caso y reforzar las medidas de seguridad en los centros educativos.
Las autoridades también investigan el origen de las armas utilizadas. La Oficina de Aduanas retiró temporalmente del cargo al padre del adolescente, quien es un funcionario armado, mientras se determina si alguna de las armas pertenecía a él y si existió negligencia.
El ataque ha reavivado en Filipinas el debate sobre el acceso de menores a armas y redes sociales. Legisladores analizan posibles restricciones al acceso de adolescentes a estas plataformas, mientras el Gobierno advierte sobre la exposición de menores a contenidos violentos, acoso y procesos de radicalización.
El caso ocurre semanas después de otro tiroteo escolar registrado en Tacloban, donde tres estudiantes murieron y cinco resultaron heridos. Tras ese hecho, las autoridades prohibieron temporalmente un videojuego que era utilizado por uno de los adolescentes detenidos.
Aunque la legislación filipina establece requisitos para obtener licencias de armas, las autoridades reconocen que existe una circulación significativa de armamento ilegal, situación que continúa siendo un desafío de seguridad en el país.
