El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia a Irán al asegurar que el país «pagará muchas veces más» por cada militar estadounidense que muera, en un contexto de creciente tensión y de intensificación de las operaciones militares entre ambas naciones.

Las declaraciones se producen después de que Washington confirmara la muerte de tres soldados estadounidenses en recientes ataques: dos en una base militar en Jordania y otro en Irak mientras realizaba labores de eliminación de explosivos. Con estas bajas, el número de militares estadounidenses fallecidos desde el inicio del conflicto asciende a 17.

En paralelo, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que la República Islámica enfrenta una «guerra a gran escala» tras la novena noche consecutiva de bombardeos estadounidenses, cuyos ataques se han extendido desde el sur hacia el centro y el este del territorio iraní.

Las autoridades iraníes informaron que los últimos bombardeos dejaron al menos un fallecido y varios heridos en la ciudad de Tabriz. El balance oficial más reciente reporta 50 muertos y más de 500 lesionados desde la reanudación de las hostilidades a principios de julio.

Mientras Estados Unidos sostiene que sus operaciones están dirigidas contra objetivos militares, Irán acusa a Washington de atacar zonas pobladas, incluida la provincia de Bushehr, donde se ubica la única central nuclear operativa del país. Además, la crisis regional se ha agravado con amenazas de nuevos ataques y advertencias sobre un posible bloqueo marítimo en la región del Golfo.

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