La Administración del presidente Donald Trump publicó un informe en el que acusa al Gobierno de Cuba de desarrollar durante casi 70 años una estrategia de espionaje en Estados Unidos mediante el reclutamiento de simpatizantes, principalmente en universidades, y el uso de sus representaciones diplomáticas para labores de inteligencia.
El documento, divulgado por el Departamento de Estado bajo el título «Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI», sostiene que las instituciones de educación superior han sido uno de los principales objetivos para identificar y captar estudiantes con afinidad ideológica, quienes posteriormente podrían ocupar cargos estratégicos dentro del Gobierno estadounidense.
Según el informe, los servicios de inteligencia cubanos habrían privilegiado un modelo de reclutamiento basado en la lealtad política, en lugar de incentivos económicos, con el fin de formar agentes capaces de acceder a información clasificada y compartirla con aliados de La Habana.
El Departamento de Estado cita como ejemplos los casos de Ana Belén Montes, Víctor Manuel Rocha y el matrimonio conformado por Walter y Gwendolyn Myers, todos condenados en Estados Unidos por espionaje a favor de Cuba. También menciona las operaciones de la denominada Red Avispa, señalada de realizar actividades de inteligencia en el sur de Florida.
Asimismo, el informe asegura que las misiones diplomáticas cubanas han funcionado como centros de operaciones de inteligencia y recuerda la expulsión de diplomáticos cubanos en 2003 por presuntas actividades de espionaje.
La Administración estadounidense afirma que la Dirección de Inteligencia de Cuba mantiene una amplia red de infiltración en distintos ámbitos políticos, académicos y gubernamentales, lo que, según Washington, ha representado un riesgo para la seguridad nacional durante varias décadas.