El Gobierno de Costa Rica manifestó su preocupación por el cierre de los espacios democráticos en Nicaragua, luego de que el presidente Daniel Ortega afirmara que no permitirá procesos electorales que puedan facilitar la llegada de la oposición al poder.

En un comunicado, la Cancillería costarricense reiteró que no reconoció las elecciones generales celebradas en Nicaragua en 2021 por considerar que carecieron de garantías democráticas, y reafirmó su respaldo a la realización de comicios libres, transparentes y plurales.

San José también recordó que, durante la más reciente Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), expresó su inquietud por el deterioro de la democracia y la situación de los derechos humanos en Nicaragua, señalando denuncias de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, restricciones a las libertades fundamentales y persecución contra sectores críticos del Gobierno.

El pronunciamiento se produjo un día después de que Ortega asegurara, durante un acto oficial en Managua, que en el país no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición acceder al poder. Sus declaraciones se dan en un contexto de reformas constitucionales que ampliaron el período presidencial y trasladaron las próximas elecciones generales a noviembre de 2027.

Las relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Nicaragua permanecen limitadas al ámbito consular desde 2018, cuando San José decidió retirar a su embajador en respuesta a la represión contra manifestantes y opositores nicaragüenses. Además, el Gobierno estadounidense ha cuestionado la designación de Rosario Murillo como copresidenta, al considerar que asumió el cargo sin un proceso electoral legítimo.

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