Un contingente de casi 60 soldados daneses llegó este lunes a Groenlandia, marcando un nuevo despliegue militar en la isla ártica. Las tropas aterrizaron en el aeropuerto de Kangerlussuaq tras una escala en Nuuk, la capital, donde también se desplegó otro grupo de efectivos.
El Ministerio de Defensa de Dinamarca calificó la operación como una “contribución sustancial” en el marco de la OTAN, en un contexto de crecientes tensiones con Estados Unidos por el interés de la administración Trump sobre el control de Groenlandia.
Parte de los militares pertenecen al Regimiento de Ingenieros de Skive, especializados en fortificación, desactivación de minas y protección de infraestructura crítica. El jefe del Ejército danés, Peter Boysen, aseguró que estos ejercicios se volverán más permanentes y contarán con mayor participación de aliados internacionales, aunque descartó cualquier intención de confrontación con EE. UU.
El despliegue forma parte de la operación “Resistencia Ártica”, que involucra a militares de Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Finlandia y Noruega. Las maniobras han generado la advertencia del presidente Trump sobre posibles sanciones a los países participantes.
En paralelo, el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) informó que envió aeronaves a la base estadounidense de Pituffik, coordinadas con Dinamarca y con conocimiento del Gobierno de Groenlandia, como parte de operaciones de cooperación en defensa planificadas con anterioridad.
Este movimiento refleja la creciente importancia geopolítica de Groenlandia y su valor estratégico, tanto por su ubicación ártica como por sus recursos naturales, en un momento de intensificación de la competencia entre aliados y grandes potencias en la región.