La declaración del militar estadounidense John McKay, presentada en el juicio por el asesinato de cuatro periodistas holandeses en 1982, confirmó que los comunicadores fueron seguidos desde México por inteligencia militar salvadoreña, al ser considerados “un objetivo”. Así lo reveló el director de ASDEHU y abogado del caso, Pedro Cruz, durante un foro de la Semana de la Memoria Histórica en la UCA.
Según Cruz, el testimonio del coronel McKay —primer oficial en llegar a la escena del crimen— refuerza que la emboscada en Santa Rita, Chalatenango, fue un operativo planificado y no un hecho fortuito en el contexto del conflicto armado. Los periodistas, quienes habían documentado violaciones a derechos humanos en El Salvador, generaron incomodidad al Gobierno de la época, que los catalogó como “enemigos internos”.
McKay señaló que el seguimiento desde México evidenciaba la intención de neutralizarlos por su trabajo periodístico, el cual afectaba la imagen del país ante Estados Unidos, que condicionaba su apoyo militar al respeto de los derechos humanos.
Los comunicadores Koos Koster, Hans ter Laag, Joop Willems y Jan Kuiper fueron asesinados por soldados del Batallón Atonal el 17 de marzo de 1982 mientras realizaban un reportaje en Chalatenango.
El Juzgado de Sentencia de Chalatenango condenó a 30 años de prisión al excoronel Mario Adalberto Reyes Mena, al exministro de Defensa José Guillermo García y al exdirector de la Policía de Hacienda Francisco Antonio Morán. El caso es el primero catalogado como crimen de guerra que llega a vista pública más de cuatro décadas después de los hechos.