Las fuertes lluvias de este viernes en la Franja de Gaza causaron severas inundaciones en los campamentos improvisados donde viven miles de palestinos desplazados, agravando la crisis humanitaria pese al alto el fuego vigente desde el 10 de octubre.

El agua se filtró en tiendas de campaña, dejando colchones y pertenencias inutilizables, mientras los equipos de Defensa Civil recibieron cientos de solicitudes de ayuda, pero carecen de recursos suficientes para atender la emergencia.

El portavoz Mahmoud Basal advirtió que las casas agrietadas y en ruinas corren riesgo de derrumbe, y urgió a la distribución inmediata de refugios temporales. Más de dos millones de palestinos siguen viviendo en condiciones precarias, muchos sin infraestructura básica para enfrentar fenómenos climáticos.

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