El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció que las conversaciones con Estados Unidos permanecen estancadas y que, pese a existir voluntad de diálogo, ambos gobiernos aún no han logrado establecer una agenda de avances.
El mandatario atribuyó la falta de progreso a las presiones ejercidas por Washington y cuestionó las recientes medidas anunciadas por la Administración de Donald Trump contra la isla.
La situación ocurre mientras Cuba atraviesa una profunda crisis económica y social. Entre 2020 y 2025, la economía cubana se habría reducido más de 15 %, mientras persisten los apagones, las dificultades en el transporte, las limitaciones en los servicios hospitalarios y el encarecimiento de alimentos y medicamentos.
Díaz-Canel reconoció la gravedad del escenario, aunque rechazó que el país esté cerca de un colapso. Aseguró que el Gobierno apuesta por la “resistencia” y la búsqueda de soluciones internas frente a las dificultades.
En paralelo, el Gobierno cubano avanza con un paquete de 176 reformas económicas aprobado en junio, orientado a modificar y descentralizar distintas áreas de la economía. Según el mandatario, estas medidas forman parte del modelo socialista y no representan una apertura hacia el capitalismo.
Analistas consideran que los cambios podrían ampliar el papel del sector privado como una herramienta para enfrentar la crisis económica que atraviesa la isla.