El presentador Jimmy Kimmel reapareció este martes en la televisión estadounidense tras la suspensión de su programa En Vivo con Jimmy Kimmel, que atribuye a presiones del gobierno de Donald Trump.

«La amenaza del gobierno de silenciar a un comediante que no le gusta al presidente es antiestadounidense», afirmó el humorista en un emotivo monólogo inicial, en el que también celebró la indignación pública tras la cancelación temporal de su show.

Kimmel, crítico frecuente de Trump, aseguró que no se puede permitir que el gobierno controle los contenidos televisivos:

«No se puede permitir que nuestro gobierno controle lo que decimos y lo que no decimos en televisión».

La polémica comenzó la semana pasada, cuando el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Brendan Carr, sugirió retirar las licencias a filiales de ABC si no apartaban al comediante.
Ante ello, las cadenas Nexstar y Sinclair, que controlan más de 50 canales en EE.UU., retiraron el programa de su parrilla, lo que llevó a ABC a suspenderlo temporalmente.

Disney, propietaria de ABC, revirtió la decisión el lunes tras «profundas conversaciones» con Kimmel. Sin embargo, el boicot de Nexstar y Sinclair mantuvo el programa fuera del aire en varios de los mercados televisivos más importantes.

Críticas a Trump y la FCC

Trump celebró la suspensión y acusó a ABC de favorecer a los demócratas:

«ABC hace comentarios 99 % favorables a la BASURA demócrata. Jimmy Kimmel es otro brazo del DNC», escribió en su red Truth Social.

El mandatario republicano también insinuó acciones legales contra la cadena, recordando que en 2024 ya recibió 16 millones de dólares en un acuerdo con ABC por una demanda de difamación.

Mientras tanto, Sinclair exigió a Kimmel disculparse con la familia de Charlie Kirk, activista de derecha asesinado el 10 de septiembre, y realizar una donación a Turning Point USA.

El regreso de Kimmel generó una ola de apoyo en Hollywood y en la política. Cientos de artistas, el Partido Demócrata e incluso algunas voces conservadoras denunciaron la presión gubernamental como un ataque a la libertad de expresión.

Los asistentes a la grabación coincidieron en que el presentador estuvo “sincero, humilde y auténtico”.

Desde su llegada a la Casa Blanca en enero, Trump ha intensificado su enfrentamiento con los medios, incluyendo demandas judiciales contra varios de ellos.

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