Las protestas en Bolivia se intensificaron esta semana, alcanzando más de 40 puntos de bloqueo en distintas regiones del país, según informó la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón. Las manifestaciones comenzaron el lunes con alrededor de 20 cortes de ruta, pero se han extendido rápidamente, afectando especialmente al departamento de Cochabamba, así como a La Paz, Santa Cruz, Chuquisaca y Oruro.
Las movilizaciones son encabezadas por sectores afines al expresidente Evo Morales, y tienen como principal demanda la salida del actual mandatario, Luis Arce, a quien acusan de no resolver la aguda crisis económica que atraviesa el país, marcada por escasez de divisas y combustibles.
El senador Leonardo Loza, aliado político de Morales, declaró que las protestas buscan forzar la renuncia de Arce, mientras que desde el gobierno se advierte que las motivaciones van más allá de lo económico. Alcón denunció que los bloqueos buscan frenar las elecciones previstas para el 17 de agosto y forzar una candidatura de Morales, a pesar de estar impedido por una sentencia judicial que limita la reelección presidencial.
Evo Morales no logró registrar su postulación dentro del plazo legal y enfrenta restricciones constitucionales para volver a aspirar a la presidencia, tras haber gobernado entre 2006 y 2019.
El gobierno ha desplegado fuerzas policiales para habilitar el paso en carreteras, pero los operativos no han logrado desactivar los bloqueos. En los enfrentamientos con manifestantes, al menos 30 agentes han resultado heridos. Los sectores movilizados también reportan lesionados, aunque sin precisar cifras.
El impacto económico de las protestas es considerable. El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, advirtió que las pérdidas diarias por los bloqueos oscilan entre 100 y 150 millones de dólares, afectando gravemente el comercio y la distribución de bienes en el país.