Una visita del senador demócrata Chris Van Hollen a El Salvador ha encendido una nueva controversia entre el Congreso de Estados Unidos y la administración del presidente Donald Trump, en torno al caso de Kilmar Ábrego García, un salvadoreño deportado y actualmente recluido en el Centro de Confinamiento contra el Terrorismo (CECOT).

Durante una conferencia de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, cuestionó duramente el viaje del legislador, a quien acusó de defender a “miembros de pandillas terroristas extranjeros”. Leavitt aseguró que Ábrego García es integrante de la MS-13 y fue deportado legalmente por representar una amenaza. “El senador Chris Van Hollen usó recursos de los contribuyentes para volar a El Salvador y exigir la liberación de un extranjero ilegal vinculado a la MS-13”, declaró la vocera presidencial, quien además dijo que es “indignante y triste” que los demócratas “carezcan de empatía por sus propios ciudadanos”.

Leavitt presentó supuesta evidencia de vínculos entre Ábrego y la pandilla, incluyendo antecedentes judiciales y símbolos asociados con la MS-13. “Este individuo fue identificado por dos jueces en 2019 como miembro de la MS-13, y tiene un historial de violencia doméstica documentado en tribunales de Maryland”, añadió, haciendo alusión a una orden de protección solicitada por la esposa del detenido en 2021.

Además, comparó el caso con un crimen ocurrido en 2023, cuando una ciudadana estadounidense fue asesinada por otro migrante salvadoreño, buscando subrayar los riesgos de permitir el retorno de personas deportadas.

Por su parte, Van Hollen rechazó categóricamente las acusaciones y calificó la versión de la Casa Blanca como “una campaña de desinformación para encubrir una deportación ilegal”. Desde San Salvador, donde fue recibido por el vicepresidente Félix Ulloa pero se le negó acceso al CECOT, el senador denunció que Ábrego fue “secuestrado de manera ilegal” desde su residencia en Maryland y deportado sin una orden judicial.

“El señor Ábrego García nunca ha sido acusado formalmente de pertenecer a una pandilla ni de haber cometido un crimen. De hecho, un juez de inmigración le otorgó protección en EE. UU. por riesgo de persecución si regresaba a El Salvador. Esa decisión no fue apelada por la administración anterior”, afirmó Van Hollen.

El legislador sostuvo que la administración Trump está manipulando los hechos y mintiendo sobre los antecedentes de Ábrego para justificar su detención en una cárcel de máxima seguridad. “Lo llevaron al CECOT, donde están presos los criminales más peligrosos. Esto no solo es un acto ilegal, es una grave violación de derechos humanos”, sentenció.

El caso sigue generando reacciones cruzadas tanto en Washington como en San Salvador, en un momento en que las relaciones bilaterales se encuentran bajo presión, pese a recientes encuentros de alto nivel entre autoridades de defensa de ambos países.

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