El expresidente peruano Alberto Fujimori, quien gobernó Perú durante una década con políticas de mano dura y enfrentó múltiples acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos, falleció el miércoles en Lima a los 86 años a causa de cáncer. La noticia fue confirmada por su hija, Keiko Fujimori, quien anunció su deceso a través de un mensaje en la red social X.

Fujimori, nacido en Lima en 1938, había sido el primer presidente de origen japonés en ser elegido en un país fuera de Japón. Gobernó Perú desde 1990 hasta 2000, cuando renunció mientras se encontraba en una visita a Japón. Su gobierno, caracterizado por medidas drásticas contra la inflación y el terrorismo, también estuvo marcado por graves acusaciones de corrupción y abusos a los derechos humanos.

Durante su mandato, Fujimori implementó políticas económicas que estabilizaron el país en medio de una crisis económica severa, pero su administración fue también conocida por su autoritarismo y corrupción. En el año 2000, tras el escándalo del «vladimontesinismo», su régimen se desplomó, y él huyó a Japón.

Fujimori fue extraditado a Perú en 2005, donde fue condenado por violaciones de derechos humanos y corrupción. Pasó 15 años en prisión antes de recibir un indulto humanitario en diciembre de 2017, que fue posteriormente revocado y luego restaurado en 2023 debido a su deteriorada salud.

El legado de Fujimori es polarizante; algunos lo recuerdan por su papel en la estabilización económica del país, mientras que otros lo critican por las violaciones graves a los derechos humanos y la corrupción que mancharon su gobierno. Su fallecimiento marca el final de una de las figuras más controvertidas en la política peruana contemporánea.

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