El Ministerio de Salud informó este martes que ha recomendado a la cartera de Educación suspender el inicio de las clases presenciales, las cuales estaban previstas para la primera quincena de febrero, ante el incremento de casos de COVID-19 en nuestro país. Educación confirmó la suspensión.
La decisión fue tomada «luego de hacer análisis epidemiológico de los resultados de los tamizajes comunitarios, la vigilancia centinela, los barridos comunitarios y las atenciones brindadas en la red de servicios de salud». “Las aulas son espacios cerrados, que condicionan la facilidad de contagio a través de aerosoles, la cual ha sido demostrada en reiteradas ocasiones por la comunidad científica, como el principal mecanismo de transmisión”, señaló el ministro de Salud, Francisco Alabí.
Se ha tomado en consideración además que la dinámica estudiantil favorece el intercambio entre diferentes alumnos, facilitando la cadena de transmisión, aunado a que en ciertos grupos etarios estudiantiles, como los menores de 5 años, no están recomendados los métodos de barrera (uso de mascarilla), adicional al poco cumplimiento de las medidas de distanciamiento social, como característica particular de los niños y adolescentes.
Ayer, el personal administrativo del sistema educativo público reinició las labores presenciales en las instituciones educativas, luego de haber dejado las instalaciones por la pandemia del COVID-19; para el jueves se tenía previsto que volvieran los maestros y los alumnos en febrero. Sin embargo, este martes, la ministra de Educación, Carla Hananía, aclaró que las actividades presenciales abarca para todos los niveles de estudiantes, docentes y personal administrativo.
Los docentes y personal administrativo solo deberán presentarse para «actividades puntuales» que serán informadas en su momento, tal es el caso del proceso de matrícula que sí será presencial y la entrega de computadoras para los alumnos del sector público.

De acuerdo con la evidencia científica disponible, los menores de edad pueden ser portadores de cargas virales, incluso 100 veces más que el resto de la población y ser totalmente asintomáticos, lo que condiciona que cada estudiante contagiado con COVID-19 puede ser un factor de expansión de la enfermedad en cada uno de sus hogares, según las características y facilidades de transmisión de la enfermedad.
“Esto quiere decir que se podrían enfermar al menos 3 personas en cada hogar por cada estudiante, eso unido a la alta interacción con grupos vulnerables, como personas adultas mayores (familiares, cuidadores y docentes), que es la población de mayor riesgo de presentar complicaciones y letalidad”, analizó el ministro.
En este contexto, Alabí indicó que los colegios y escuelas que han preparado protocolos para el regreso a clases «no lo han hecho en vano, ya que ya están listos para cuando sea el momento de regresar».
De igual forma, los Ministerios recordaron a la población que deben matricular a los estudiantes para que no pierdan el año escolar, pues se ha previsto la plataforma virtual para recibir las clases en el sector público, además de la radio y televisión y guías impresas.
