El diputado del partido ARENA, René Portillo Cuadra, consideró este lunes que la Sala de lo Constitucional debe preparar un requerimiento fiscal contra el presidente Nayib Bukele, el director General de Migración y Extranjería, Ricardo Cucalón, y el presidente de CEPA, Federico Anliker, por «incumplir» la medida cautelar referida al ingreso de salvadoreños o extranjeros con residencia sin prueba negativa COVID-19.
La sugerencia del diputado surge luego que el director de Migración y Extranjería, Ricardo Cucalón, dijera el 19 de septiembre que para los salvadoreños y extranjeros con residencia permanente no sería requisito una prueba negativa de COVID-19 para abordar un avión o el paso en las fronteras terrestres, pero horas después se retractó y dijo que él había «malinterpretado las indicaciones» que le dieron.
“De acuerdo a la Jurisprudencia de la Sala de lo Constitucional, el fiscal no necesita una certificación de la Sala para proceder a hacer un requerimiento fiscal (…) porque el tema de impedir el ingreso a un salvadoreño no está sujeto solamente a una resolución de la Sala, sino que por ser un derecho fundamental, esa restricción también implica el cometimiento de un delito”, afirmó el parlamentario de ARENA.
Cuadra también dijo que las aerolíneas no están obligadas a exigir una prueba y mucho menos a ser sancionadas si traen a un ciudadano salvadoreño sin ella.
“Cuando una aerolínea tiene la autorización de vuelo, existe una concesión entre el Estado y la misma; por lo tanto, si la exigencia del Gobierno es que la aerolíneas deben pedir prueba PCR negativa y eso no está en esa concesión, las aerolíneas no están obligadas a pedírselas a los ciudadanos”, indicó.
Esta mañana, el fiscal general de la República, Raúl Melara, aseguró que el Ministerio Público no puede actuar de oficio en este caso, ya que es la Sala de lo Constitucional la que debe notificarle si se ha incumplido la orden o los ciudadanos deben denunciar a las autoridades que les nieguen el ingreso y las aerolíneas pueden demandar si se sienten «coaccionadas».
POR KAREN SERRANO