La guerra en Oriente Medio continúa generando fuertes impactos en los mercados energéticos internacionales, luego de que Irán restringiera casi por completo el paso de embarcaciones por el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas del mundo.
La reducción del tráfico marítimo ha provocado un incremento en las tarifas de transporte y una reconfiguración de las rutas de exportación en la región.
En medio de esta situación, autoridades iraquíes informaron que se han alcanzado acuerdos para facilitar el tránsito de buques a través del estrecho, aunque no se detalló cuándo fueron establecidos ni los términos de dichos entendimientos.
El portavoz del Ministerio de Petróleo de Irak, Saheb Bazoun, señaló que existen coordinaciones con distintas partes involucradas para evitar el impacto del bloqueo y garantizar la continuidad de las exportaciones petroleras del país.
Irak, uno de los principales productores de la OPEP, ha dependido históricamente del estrecho de Ormuz para la salida de su crudo, por lo que la crisis lo ha obligado a activar rutas alternativas.
Entre estas opciones se encuentra el uso de un oleoducto hacia el puerto turco de Ceyhan, así como envíos a través del puerto sirio de Baniás.
Además, las autoridades confirmaron que recientemente se reanudó el traslado de hasta 250,000 barriles diarios mediante estas rutas secundarias, incluyendo el transporte por camiones cisterna hacia territorio sirio.
El conflicto ha acelerado la búsqueda de alternativas logísticas para evitar la interrupción del comercio petrolero en una de las regiones más sensibles del mundo energético.