La Casa Blanca, bajo la administración del presidente Donald Trump, advirtió este miércoles al Gobierno cubano que debe implementar “cambios drásticos muy pronto” ante lo que describió como una crisis económica y política que amenaza la estabilidad de la isla.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó en una rueda de prensa que Washington considera que el régimen cubano “está cayendo” y que es “en su interés” realizar transformaciones urgentes. Señaló que Estados Unidos desea democracias prósperas y estables en todo el hemisferio, incluyendo a Cuba, aunque no detalló medidas específicas que se planeen adoptar.
La advertencia se produce en medio de una profunda crisis económica en Cuba, marcada por escasez de combustible, problemas energéticos y escasez de productos básicos. Estas dificultades se han exacerbado tras políticas de presión estadounidense, como un mecanismo de aranceles adicionales destinado a cortar el suministro de petróleo al país, así como por la interrupción del apoyo petrolero desde Venezuela tras acontecimientos políticos en ese país.
Informes recientes sugieren que el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha sostenido conversaciones no oficiales con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exlíder cubano Raúl Castro, sobre el futuro político de Cuba. Aunque la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente estos contactos, analistas los interpretan como parte de una posible estrategia para explorar escenarios de transición política en la isla.
La postura estadounidense ha generado diversas reacciones en la región y a nivel internacional. Mientras algunos gobiernos ofrecen ayuda humanitaria a Cuba, otros cuestionan la legitimidad de las sanciones y la presión externa. Además, organismos como la ONU han alertado sobre los efectos de las sanciones en sectores vulnerables de la sociedad cubana.