La crisis de combustible en Cuba empieza a afectar a los mercados agrícolas de La Habana, donde vendedores y consumidores enfrentan dificultades para transportar y adquirir alimentos en medio de una economía golpeada por la inflación, apagones y desabastecimiento.
Vendedores como Norbys, de 52 años, deben caminar largas distancias al mercado en el municipio de Playa debido a la escasez y el alto costo del transporte público. “Hay cosas que faltan porque no pueden llegar, producto del racionamiento de combustible. Traemos lo que podemos”, explicó desde su puesto.
Los consumidores también sienten el impacto. En el barrio del Vedado, Reinel señaló que ha tenido que trasladarse a pie solo para comprar lo imprescindible. La situación se agrava por el alza del dólar en el mercado informal, que superó los 500 pesos por unidad el 11 de febrero, encareciendo todos los productos, incluidos los básicos como el pan.
Aunque aún no se percibe un desabastecimiento total, comerciantes privados advierten que la prolongación de la crisis podría provocar escasez generalizada y aumento de precios. José Javier Mosquera, de la empresa Petricor, señaló que la falta de combustible podría afectar el 100 % de sus productos.
El Gobierno cubano implementó medidas de contingencia, incluyendo racionamiento de combustible, reducción de servicios públicos, suspensión de clases universitarias presenciales, teletrabajo y horarios restringidos en oficinas estatales.
En respuesta a la emergencia, España anunció el envío de alimentos y productos de higiene, mientras México confirmó un nuevo paquete de ayuda humanitaria para la isla.