El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, anunció que a partir de este martes el país pasará de estado de sitio a estado de prevención, luego de un mes bajo medidas extraordinarias decretadas tras el asesinato de 11 agentes policiales.

El mandatario informó la decisión en un mensaje transmitido en cadena nacional, al cierre del régimen especial impuesto después del ataque ocurrido el 18 de enero, cuando un grupo de supuestos pandilleros ultimó a los uniformados en represalia por acciones estatales dentro del sistema penitenciario.

Según el Gobierno, el crimen se produjo luego de que las fuerzas de seguridad retomaran el control de tres cárceles donde se habían registrado motines protagonizados por decenas de reos. Durante el estado de sitio —que facultaba a las autoridades a realizar capturas sin orden judicial— fueron detenidos 83 presuntos pandilleros considerados de alto perfil.

“Ampliaremos los operativos que han demostrado ser exitosos”, aseguró Arévalo, acompañado por el ministro de Gobernación, Marco Villeda Sandoval.

En la legislación guatemalteca, el estado de sitio es una de las medidas más severas contempladas en la Ley de Orden Público. El estado de prevención, que ahora entrará en vigor, implica restricciones menores, aunque permite limitar manifestaciones y autorizar su disolución.

La tensión entre el Ejecutivo y las estructuras criminales, entre ellas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, se intensificó el año pasado tras el traslado de cabecillas a la cárcel de máxima seguridad Renovación I, luego de una masacre registrada durante un sepelio que, según las investigaciones, habría sido ordenada desde prisión.

El Gobierno aseguró que continuará con las acciones para garantizar la seguridad y evitar nuevos ataques contra las fuerzas del orden.

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