A menos de un mes del plazo fijado para un eventual bloqueo de TikTok en Estados Unidos, la Casa Blanca abrió una cuenta oficial en la plataforma, lo que representa un giro en el prolongado pulso entre Washington y la red social de origen chino.

La medida contrasta con las advertencias del Gobierno de Donald Trump, que ha insistido en que TikTok dejará de operar en el país si ByteDance, su empresa matriz, no se desprende de la aplicación y transfiere el control a inversores estadounidenses. Actualmente, la app cuenta con unos 170 millones de usuarios en EE.UU.

Las tensiones con TikTok comenzaron durante el primer mandato de Trump, cuando la administración alegó riesgos de seguridad nacional y acusó a la empresa de servir como herramienta de espionaje y propaganda para China. Aunque en 2020 se planteó un acuerdo con Oracle y Walmart, este nunca se concretó.

El Congreso aprobó en abril de 2024 una ley que obliga a ByteDance a vender TikTok para evitar su prohibición. La normativa fue ratificada por el Tribunal Supremo en enero de 2025, pero la Casa Blanca decidió no aplicarla de inmediato, dejando la decisión final al nuevo presidente.

Desde su retorno al poder, Trump ha concedido varias prórrogas a ByteDance para encontrar un comprador y ha reconocido públicamente la importancia de TikTok en su estrategia electoral, asegurando que la aplicación fue clave para atraer al voto joven en 2024.

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