El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este martes un plan de reformas anticorrupción en un intento por contener la crisis política que enfrenta su partido, el PSOE, tras un escándalo que ha derivado en arrestos de figuras cercanas a su liderazgo.

Durante su comparecencia ante el Congreso, Sánchez presentó un paquete de 15 medidas que incluye la creación de una agencia independiente de integridad pública, la aplicación de inteligencia artificial para detectar anomalías en contrataciones estatales, revisiones aleatorias del patrimonio de altos funcionarios y mayor protección para denunciantes.

El anuncio no logró apaciguar los reclamos de dimisión por parte de la oposición ni las dudas de sus aliados parlamentarios. Sánchez reconoció haber considerado dejar el cargo, pero afirmó que ha decidido seguir al frente del Gobierno.

El caso que motivó la comparecencia involucra al exsecretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, y al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, ambos arrestados por presuntas comisiones ilegales a cambio de contratos públicos. La publicación de grabaciones en las que se habla del reparto de sobornos ha agravado la crisis.

Además, la reciente dimisión de Francisco Salazar, colaborador de Sánchez propuesto para la nueva dirección del partido, ha profundizado el desgaste interno.

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