Aunque el nuevo impuesto a las remesas desde Estados Unidos será de solo el 1 %, su alcance será mayor de lo previsto, ya que aplicará a todos los residentes del país y no únicamente a inmigrantes, según advirtieron expertos del Center for Global Development (CGD).

Este impuesto, aprobado el 4 de julio bajo la administración del presidente Donald Trump, busca financiar parte de su agenda migratoria, incluyendo el muro fronterizo y el fortalecimiento de ICE. Según el Congreso, la medida recaudará alrededor de $10,000 millones hasta 2035.

El CGD estima que cada punto porcentual de impuesto reduce las remesas en 1.6 %, afectando especialmente a países como México, India y los de Centroamérica. Aunque México sufriría la mayor pérdida en términos absolutos —más de $1,500 millones anuales—, El Salvador sería el país más afectado proporcionalmente, con una caída del 0.62 % de su ingreso nacional bruto.

Investigadores advierten que esta medida podría empujar a muchos migrantes a usar canales informales para enviar dinero, aumentando el riesgo de que redes criminales se beneficien. Además, se suma a las comisiones ya existentes que los migrantes pagan por enviar remesas, lo cual contradice las metas de organismos internacionales como la ONU, que buscan reducir esos costos al 3 %.

Expertos también señalan que limitar el flujo de remesas podría generar efectos contrarios a los esperados, como un aumento en la migración a largo plazo.

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