El gobierno de Estados Unidos anunció la extensión del memorando de entendimiento firmado con Panamá en julio de 2024, que permitirá destinar 7 millones de dólares adicionales para apoyar los esfuerzos panameños en la deportación de migrantes irregulares. Así lo informó este martes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) estadounidense.
Este acuerdo, vigente desde hace casi un año, cubre el financiamiento de vuelos de deportación operados por Panamá y busca frenar la migración irregular a lo largo del continente, incluyendo el flujo hacia el sur desde Estados Unidos, indicó el comunicado oficial del DHS.
Desde la firma original, Panamá ha deportado a 2,044 migrantes provenientes de 23 países entre agosto de 2024 y junio de 2025, en el marco del programa financiado por Estados Unidos. El incremento en los fondos permitirá mantener la operatividad de estas acciones.
La secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kristi Noem, visitó Panamá este martes, donde se reunió con el presidente panameño José Raúl Mulino y participó en la partida de un vuelo con migrantes colombianos repatriados bajo este acuerdo.
Durante su visita, Noem resaltó la colaboración bilateral en materia migratoria y señaló la disposición de Estados Unidos para continuar compartiendo los costos de estos programas. Por su parte, el ministro panameño de Seguridad Pública, Frank Ábrego, destacó la importancia del memorando para la gestión migratoria.
El DHS resaltó que este programa representa un ahorro significativo para los contribuyentes estadounidenses, ya que el costo de deportar a una persona desde Panamá es aproximadamente la mitad de lo que cuesta realizar una expulsión desde territorio estadounidense.
Sin embargo, el ministro Ábrego advirtió que, si bien la frontera con Colombia se ha cerrado a la migración irregular hacia el norte, se ha presentado un fenómeno inverso con un creciente flujo migratorio de norte a sur. En los primeros seis meses de 2025, más de 12,000 personas han llegado a Panamá con destino a Colombia y sus países de origen.
Para responder a esta situación, el pasado 14 de mayo Panamá cerró la principal estación migratoria ubicada a la salida de la selva del Darién, una ruta que antes era transitada por cientos de migrantes diarios en su viaje hacia Estados Unidos.
Este cambio ha llevado a que los migrantes opten ahora por embarcaciones desde puertos en el Caribe panameño, evitando la peligrosa travesía por la selva y continuando su ruta hacia Suramérica a través de la frontera con Colombia.