Un documento confidencial del Departamento de Inteligencia de Estados Unidos, filtrado a medios como CNN y The New York Times, revela que el reciente ataque aéreo ejecutado por EE. UU. el sábado contra tres instalaciones nucleares en Irán habría logrado retrasar el programa nuclear iraní solo por unos meses, desmintiendo las afirmaciones oficiales sobre un “éxito total”.

La operación militar, conocida como ‘Midnight Hammer’, tuvo como blanco las plantas de Isfahán, Natanz y Fordó. Según el informe de cinco páginas, antes del bombardeo la inteligencia estadounidense estimaba que Irán podría fabricar una bomba nuclear en aproximadamente tres meses. Tras el ataque, ese plazo se amplió a menos de seis meses.

El análisis preliminar señala que gran parte del uranio enriquecido fue retirado antes del ataque, lo que redujo el daño efectivo al programa nuclear iraní. Aunque la ofensiva involucró 125 aeronaves, incluyendo siete bombarderos B-2, y se lanzaron 75 bombas y misiles, fuentes de inteligencia sugieren que Irán conserva la mayoría de sus capacidades y podría reconstruir su arsenal rápidamente si lo decide.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, rechazó el informe filtrado y defendió la operación, afirmando que “las bombas impactaron exactamente donde debían” y calificó la filtración como un intento de socavar la administración del presidente Donald Trump. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también criticó la difusión de la información, mientras que el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, calificó la filtración como “un acto de traición” y solicitó una investigación.

El presidente Trump, a través de su red social Truth Social, reiteró que el ataque fue “uno de los más exitosos de la historia” y aseguró que las instalaciones nucleares de Irán están “completamente destruidas”.

Por su parte, Irán presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU su postura oficial, con el embajador Amir Saeid Iravani calificando la reciente guerra con Israel como un fracaso para quienes intentan forzar a Teherán a abandonar su programa nuclear. Durante la sesión semestral sobre la resolución 2231 de 2015, varios países señalaron que dicha resolución ya no tiene vigencia. El representante israelí, Danny Danon, expresó que Israel continuará gestionando sus conflictos de forma independiente, sin intervención de la ONU.

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