En marzo de 2025, un total de 820 niños migrantes en situación migratoria irregular fueron encontrados en la frontera sur de Estados Unidos, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). De estos menores, 23 eran salvadoreños no acompañados. Estos números reflejan una disminución en comparación con los picos de meses anteriores, aunque aún siguen registrándose casos de niños que intentan cruzar ilegalmente la frontera.

En enero de 2025, las autoridades encontraron a 1,583 menores centroamericanos, todos viajando sin compañía, en la frontera sur de EE. UU. En febrero, la cifra descendió a 357, y en marzo continuó la tendencia a la baja con 177 niños migrantes, distribuidos entre Guatemala (90), Honduras (62), Nicaragua (2) y El Salvador (23).

En comparación con diciembre de 2024, cuando se registraron 454 niños salvadoreños intentando ingresar sin autorización, los números de marzo reflejan una notable disminución en la cantidad de menores encontrados: de 228 en enero a 49 en febrero y finalmente a 23 en marzo.

A pesar de esta reducción, el flujo de migrantes en situación migratoria irregular sigue siendo una preocupación para las autoridades estadounidenses. La administración del expresidente Donald Trump, quien implementó políticas más estrictas para frenar la migración irregular, ha sido citada como una de las principales responsables de esta disminución, al implementar medidas como la colaboración militar en la vigilancia de la frontera y la promoción de políticas más rigurosas contra la migración ilegal.

En el marco de la orden ejecutiva «Protección a la población americana contra la invasión», firmada el 20 de enero de 2025, Trump acusó a la administración anterior de facilitar un «aluvión sin precedentes de inmigración ilegal». Además, otra orden ejecutiva encargó al Comando Norte de Estados Unidos la misión de reforzar las fronteras, protegiendo la soberanía del país y combatiendo la migración ilegal, el narcotráfico, la trata de personas y otras actividades delictivas.

Aunque las autoridades han reportado una caída general en la migración irregular, especialmente entre los menores de edad, la situación sigue siendo un desafío para la política migratoria estadounidense, que continúa evaluando cómo manejar el flujo de migrantes, especialmente los más vulnerables, como los niños no acompañados.

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