En apenas 24 horas desde su apertura, más de 50,000 fieles han pasado por la capilla ardiente del papa Francisco en la basílica de San Pedro para rendir homenaje al primer pontífice latinoamericano. La basílica, la iglesia más grande del mundo, ha estado abierta casi sin interrupciones, permitiendo el acceso a los devotos incluso más allá del horario inicialmente establecido. Aunque se había previsto que la iglesia cerrara a medianoche, el acceso se extendió hasta las 05:30 am (hora local), antes de reabrir a las 07:00 am con miles de personas esperando para entrar.

El Vaticano ha informado que la capilla ardiente permanecerá abierta hasta la noche del viernes, antes del funeral de Estado previsto para el sábado. Este evento contará con la participación de figuras políticas de todo el mundo, incluidos el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump; el presidente de Argentina, Javier Milei; el presidente de Brasil, Lula da Silva; el rey Felipe VI de España, y el secretario general de la ONU, António Guterres. El gobierno italiano ha anticipado que entre 150 y 170 delegaciones extranjeras estarán presentes, y ha implementado estrictas medidas de seguridad en Roma, incluyendo cierres de vías y controles exhaustivos.

El entierro de Jorge Mario Bergoglio, conocido como el papa Francisco, tendrá lugar ese mismo día en la basílica de Santa María la Mayor en Roma, lo que marcará el primer entierro de un pontífice fuera del Vaticano desde el de León XIII en 1903.

Un Papa que tocó el corazón del mundo

El papa Francisco, fallecido a los 88 años el lunes por la mañana, fue recordado por los fieles por su pontificado reformista y su cercanía con las personas más humildes. Ana Sofía Alicata, una joven argentina que se encontraba en Roma, expresó: «Ha sido un referente muy importante no solo para la Iglesia católica, sino para el mundo. Ha abierto muchas puertas a mucha gente, ha acercado mucho a los jóvenes a la iglesia».

A pesar de la lluvia, Ana Sofía y su amiga Florencia Soria se unieron a la larga fila para entrar en la basílica, preparándose para una espera que podría durar hasta cuatro horas.

El papa Francisco, apodado el «papa del fin del mundo» por su origen argentino, lideró la Iglesia Católica desde 2013 con un enfoque reformista que, si bien ganó admiración global, también enfrentó críticas dentro del sector más conservador de la institución.

Un servicio austero, como su vida

El féretro del papa Francisco, cubierto con su inseparable rosario y vestido con casulla roja y zapatos negros, simboliza la austeridad que caracterizó su pontificado. La procesión que llevó su cuerpo desde la residencia de Santa Marta, donde falleció, fue un acto solemne. En su estilo sencillo, el papa Francisco había solicitado que sus restos no fueran colocados en un catafalco, a diferencia de sus predecesores.

Controles estrictos para el acceso

Para acceder a la capilla ardiente, los fieles deben pasar rigurosos controles de seguridad, similares a los de los aeropuertos, que incluyen escáneres de rayos X y detectores de metales. Los alrededores de la basílica están fuertemente custodiados por efectivos de la policía y el ejército, garantizando la seguridad en este momento de luto para la Iglesia Católica y el mundo entero.

El papa Francisco, con su enfoque cercano a la gente y su compromiso con los más desfavorecidos, deja un legado que será recordado por muchos, tanto dentro como fuera de la Iglesia Católica. Su funeral de Estado, que reunirá a figuras internacionales de alto nivel, marcará el cierre de una era para la Iglesia.

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