Los ciudadanos palestinos con nacionalidad israelí acudieron este martes a las urnas en medio de una alta afluencia en localidades árabes como Abu Gosh, cerca de Jerusalén, con la expectativa de influir en el resultado de las elecciones y debilitar al Gobierno de Benjamín Netanyahu.

Esta minoría representa aproximadamente el 18 % del electorado israelí, aunque históricamente ha registrado una participación inferior a la media nacional. Para estos comicios, las proyecciones apuntan a un aumento de la asistencia a las urnas.

Los partidos árabes Raam y Lista Conjunta podrían obtener entre 13 y 15 escaños en la Knéset, según los sondeos citados en el reporte. Su representación podría resultar determinante en las negociaciones para formar una mayoría parlamentaria.

Durante la jornada también surgieron denuncias por largas filas y presuntas demoras en algunos centros de votación. Además, organizaciones y representantes políticos expresaron preocupación por la presencia de observadores armados y la posibilidad de que se grabara a votantes en comunidades árabes.

Entre los electores, varios manifestaron su deseo de lograr cambios políticos, combatir la discriminación y mejorar las condiciones de seguridad y vivienda. Otros señalaron que esperan un Gobierno que garantice mayores derechos e igualdad para la población árabe del país.

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