El temor generado por los operativos migratorios en Estados Unidos está afectando a pequeños negocios de propietarios latinos, con reducción de clientes, ventas y, en algunos casos, cierre de establecimientos.
Uno de los casos es el de Laurinda Pestana, una venezolana que cerró en septiembre su restaurante Venezuelan Store, ubicado en Alpharetta, Georgia, después de siete años de funcionamiento.
Pestana explicó que la incertidumbre migratoria y el aumento del costo de vida redujeron la cantidad de personas que acudían al establecimiento. El negocio era además un punto de encuentro para la comunidad venezolana de la zona.
La situación también afecta a otros comerciantes. En Gainesville, un propietario mexicano de un taller mecánico tuvo que reducir su plantilla debido a la disminución de las ventas, especialmente entre los clientes hispanos.
Comerciantes consultados en distintas zonas de Georgia señalaron que muchas familias han reducido sus salidas y gastos por temor a los controles migratorios, lo que ha provocado menor movimiento en restaurantes, mercados y otros establecimientos.
Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) encontró que, entre empresarios latinos consultados en Los Ángeles, el 59 % reportó una reducción superior al 50 % en sus ventas después de las redadas migratorias de 2025.
El mismo informe señaló que el 68 % de los negocios encuestados cerró temporalmente o disminuyó sus horarios, mientras que el 51 % indicó que algunos trabajadores dejaron de acudir por miedo.
Ante este escenario, la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos (USHCC) pidió a los dirigentes políticos impulsar soluciones migratorias y advirtió que las interrupciones en pequeños negocios familiares pueden afectar la actividad económica de comunidades enteras.
