El salvadoreño Kilmar Ábrego García regresará este martes a una corte federal de Maryland para continuar el proceso relacionado con los intentos del Gobierno de Estados Unidos de deportarlo nuevamente a un tercer país.
Ábrego García fue enviado en marzo de 2025 al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), en El Salvador, pese a que una orden judicial de 2019 impedía su expulsión hacia territorio salvadoreño debido al riesgo que enfrentaba. Posteriormente, funcionarios estadounidenses reconocieron que la deportación fue consecuencia de un “error administrativo”.
El salvadoreño, quien residía en Maryland junto a su esposa e hijos, fue señalado por la administración del presidente Donald Trump de tener vínculos con la MS-13, acusación que él rechaza.
Tras una resolución de la Corte Suprema, Ábrego García regresó a Estados Unidos en junio de 2025 y enfrentó un proceso por presunto tráfico de personas en Tennessee. Sin embargo, en mayo de 2026 un juez federal desestimó esos cargos al considerar que la investigación estuvo afectada por un “motivo vengativo”. El Gobierno apeló esa decisión.
Pese a ello, la administración Trump mantiene la intención de deportarlo a un tercer país. Entre los destinos mencionados anteriormente están Liberia, Uganda y Esuatini.
Sus abogados han solicitado que, si debe abandonar Estados Unidos, sea trasladado a Costa Rica, país que ha manifestado disposición para ofrecerle protección y eventualmente residencia.
La defensa sostiene que enviarlo a un país africano con el que no tiene vínculos y donde teme sufrir persecución o tortura sería una medida punitiva por haber ejercido sus derechos legales.
El caso se ha convertido en uno de los más relevantes del debate migratorio estadounidense y ha generado cuestionamientos sobre el debido proceso y las deportaciones a terceros países.
Ábrego García, de 31 años, ingresó ilegalmente a Estados Unidos cuando era adolescente y posteriormente formó una familia en Maryland, donde tiene una esposa y un hijo estadounidenses.
