El puesto fronterizo de San Ysidro, que conecta Tijuana, México, con San Diego, California, se ha convertido en el paso terrestre más transitado del mundo, con más de 100,000 personas y entre 42,000 y 45,000 vehículos que cruzan diariamente.

La infraestructura, que comenzó a operar en 1934 con apenas dos carriles, actualmente cuenta con 34 carriles y dos casetas, distribuidos en unas 50 acres, equivalentes a más de 202,000 metros cuadrados.

El elevado flujo fronterizo también representa un desafío para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), debido a los intentos de organizaciones criminales por introducir drogas y personas de manera irregular.

Durante el año fiscal 2026, San Ysidro registra el decomiso de aproximadamente 98,000 libras de narcóticos, principalmente metanfetamina, cocaína y fentanilo, cifra que ya supera las 95,000 libras confiscadas durante todo el año fiscal 2025.

Las autoridades han detectado droga oculta en vehículos, neumáticos, compartimentos modificados y otros espacios. Para combatir estas modalidades, la CBP utiliza equipos de rayos X, inspecciones especializadas y unidades caninas.

El dispositivo K9 del puerto fronterizo cuenta con 53 perros entrenados para detectar narcóticos, además de ocho especializados en productos agrícolas, monedas y armas de fuego.

La CBP también ha identificado el uso de las llamadas “mulas ciegas”, personas contactadas mediante redes sociales o plataformas de citas que, según las autoridades, pueden transportar drogas sin conocer que llevan sustancias ilícitas ocultas en sus vehículos o pertenencias.

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