La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, anunció la construcción de una prisión de máxima seguridad basada en el modelo penitenciario implementado en El Salvador durante el gobierno de Nayib Bukele, con el objetivo de impedir que los líderes criminales continúen operando desde las cárceles.

La mandataria explicó que su Gobierno busca cortar la comunicación entre los cabecillas de organizaciones delictivas encarcelados y sus estructuras en el exterior, debido a que desde los centros penitenciarios se estarían coordinando homicidios, estafas y movimientos de dinero.

Como parte de las medidas para reforzar el control carcelario, Fernández ordenó retirar los tomacorrientes de las celdas. En recientes requisas, las autoridades decomisaron más de 350 televisores y 238 microondas. También dispuso que los policías destinados a las prisiones no porten teléfonos celulares.

Fernández señaló que Costa Rica analiza además modificaciones legales para fortalecer la lucha contra el crimen organizado y destacó la experiencia salvadoreña en la separación de los líderes de pandillas de sus estructuras criminales.

La presidenta calificó la situación penitenciaria de su país como un “problema nacional” y sostuvo que el propósito de la nueva estrategia es garantizar que el sistema carcelario permanezca bajo control del Estado.

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