El terremoto de magnitud 7.4 que afectó a Colombia tuvo un origen tectónico relacionado con la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, explicó la sismóloga Viviana Dionisio, de la Red Sismológica Nacional de Colombia.
El epicentro se ubicó en San José del Palmar, Chocó, a 103 kilómetros de profundidad, una característica que permitió que el movimiento fuera percibido en amplias zonas del país. Este tipo de sismos de profundidad intermedia se diferencia de los recientes terremotos registrados en Venezuela, que estuvieron asociados con el desplazamiento lateral de las placas Caribe y Sudamericana.
La especialista señaló que la profundidad es un factor determinante en el impacto de un terremoto. Los movimientos superficiales suelen generar efectos más intensos cerca del epicentro, mientras que los terremotos profundos distribuyen su energía a través de una mayor cantidad de material.
Tras el sismo principal, el Servicio Geológico Colombiano registró 33 réplicas, siendo la más fuerte de magnitud 4.8. Los expertos indicaron que normalmente estos movimientos secundarios disminuyen gradualmente en frecuencia e intensidad, aunque no es posible predecir cuándo ocurrirá una réplica ni descartar completamente nuevos eventos.
Colombia mantiene una elevada actividad sísmica debido a la interacción de varias placas tectónicas y a las fallas presentes en la región andina y del Pacífico. Los especialistas reiteraron que los terremotos no pueden predecirse, por lo que la prevención y preparación son fundamentales para reducir sus consecuencias.