Estados Unidos y Arabia Saudita alcanzaron un acuerdo para desarrollar un programa nuclear civil en el reino saudí, una iniciativa que fortalecerá la cooperación energética entre ambos países, pero que también ha generado cuestionamientos por su posible impacto en la proliferación nuclear en Oriente Medio.
El pacto, anunciado por la administración del presidente Donald Trump, abre la puerta a millonarias inversiones para empresas estadounidenses. Medios internacionales señalan que el acuerdo podría incluir la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita, aunque el Gobierno estadounidense no ha confirmado ese punto.
Mientras la Casa Blanca sostiene que el convenio contará con estrictas salvaguardias para impedir cualquier uso militar de la tecnología nuclear, legisladores y analistas expresaron preocupación por el riesgo de una carrera armamentista en la región. Entre ellos, el senador Bernie Sanders criticó la medida al considerar que contradice la postura de Washington frente al programa nuclear de Irán.
Expertos también destacan que el acuerdo representa una victoria estratégica para Estados Unidos frente a la influencia de Rusia y China en el sector nuclear, al consolidar a Arabia Saudita como un aliado clave en la región.