La Navidad de 2025 llegó a Venezuela en medio de un escenario económico complejo, caracterizado por el aumento generalizado de precios, la depreciación del bolívar y un movimiento comercial que no se traduce en mayores ventas. Comerciantes coinciden en que hay más personas en las calles, pero menos compras efectivas.

Desde el 1 de octubre, el Gobierno adelantó oficialmente las festividades navideñas por orden del presidente Nicolás Maduro, en un contexto también influido por tensiones internacionales y un despliegue militar de Estados Unidos en aguas cercanas al país.

En mercados populares de Caracas, como Quinta Crespo, vendedores señalan que los clientes adquieren productos básicos en cantidades mínimas, especialmente los ingredientes para las hallacas. Las bajas ganancias han obligado a algunos comerciantes a reducir personal o limitar sus propias celebraciones.

Uno de los factores que más incide en la situación es la fuerte devaluación del bolívar. Según cifras del Banco Central de Venezuela, la moneda perdió 84.8 % de su valor frente al dólar en lo que va del año, lo que ha llevado a los negocios a fijar precios en divisas y aceptar pagos en bolívares a tasas variables.

Aunque la mayoría de compradores paga con tarjeta en moneda nacional, algunos comerciantes ofrecen descuentos por pagos en dólares en efectivo. Pese a las promociones, las ventas siguen siendo moderadas, incluso en rubros tradicionales como juguetes y ropa.

Consumidores consultados aseguran que el ajuste constante de precios ya forma parte de la cotidianidad, aunque diciembre intensifica la presión económica por los gastos propios de la temporada. Mientras tanto, la incertidumbre política y económica continúa influyendo más en el ánimo de la población que en el volumen real de consumo navideño.

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