Una serie de secuestros masivos y ataques armados ocurridos esta semana en Nigeria ha elevado la preocupación por la seguridad interna del país, especialmente en medio de tensiones diplomáticas con Estados Unidos por la situación de la minoría cristiana.
El incidente más reciente tuvo lugar en la escuela St. Mary, ubicada en la zona de Agwara, en el estado de Níger. Según informó el secretario del gobierno local, Abubakar Usman, un grupo de hombres armados irrumpió en el centro educativo entre la 1:00 y las 3:00 de la madrugada, raptando a estudiantes, profesores y personal del centro. Un guardia de seguridad fue asesinado durante el ataque.
Usman señaló que el número total de secuestrados aún está por confirmarse, mientras unidades policiales y militares continúan las labores de búsqueda.
El hecho se suma al secuestro de 25 estudiantes en una escuela secundaria en el estado de Kebbi el pasado lunes. Una de las jóvenes logró escapar, pero el resto permanece desaparecida.
Un día después, otro grupo armado atacó una iglesia en el oeste del país, asesinando a dos personas durante una misa transmitida en directo y presuntamente secuestrando a decenas de feligreses.
Las autoridades nigerianas han reforzado el estado de alerta ante la presión internacional, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera este mes sobre una posible intervención militar. Trump acusa al gobierno nigeriano de no proteger a la población cristiana de ataques yihadistas, una narrativa que las autoridades del país califican como inexacta y politizada.
Nigeria, el país más poblado de África, está profundamente marcado por divisiones religiosas: el norte es de mayoría musulmana, mientras que el sur es predominantemente cristiano.
Además, desde hace 16 años, el noroeste sufre una violenta insurgencia liderada inicialmente por Boko Haram y posteriormente por su rama disidente Estado Islámico en África Occidental. El conflicto ha dejado 40.000 muertos y más de dos millones de desplazados, convirtiendo los secuestros y ataques armados en una tragedia recurrente.