El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este jueves que la admisión anual de refugiados se limite a 7,500 personas, la cifra más baja desde la creación del programa en 1980.

Según la Casa Blanca, el nuevo límite dará prioridad “principalmente” a blancos sudafricanos y a quienes hayan sido víctimas de “discriminación injusta o ilegal” en sus países de origen.

Desde su llegada al poder, el ingreso de refugiados ha estado prácticamente suspendido mediante órdenes ejecutivas consideradas “perjudiciales” para los intereses nacionales. Entre las pocas excepciones están los afrikáners, descendientes de colonos neerlandeses en Sudáfrica, cuya llegada a EE.UU. comenzó en mayo, tras afirmaciones de Trump sobre un “genocidio” en su contra, declaraciones que tensionaron las relaciones diplomáticas con Sudáfrica.

Organizaciones humanitarias, como el International Rescue Committee, criticaron la medida y pidieron revertirla, recordando que más de 100,000 personas ya han superado los filtros de seguridad y esperan ser reasentadas, y subrayando que el programa estadounidense ha sido durante décadas un faro de esperanza y un reflejo de liderazgo humanitario.

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