En el Reino Unido se han multiplicado los casos de usuarios de redes sociales que enfrentan multas cuantiosas o incluso detenciones en aplicación de la Ley de Seguridad en Línea.
La campaña oficial «Piensa antes de publicar» busca castigar mensajes que “inciten a la violencia”, de acuerdo con los criterios del Servicio de Justicia de la Corona (CPS, por sus siglas en inglés).
«La CPS se toma muy en serio la violencia en línea y procesará a los responsables cuando se cumpla con los requisitos legales. Recuerde a sus seres queridos que compartan información responsablemente o se enfrentarán a las consecuencias», indicó la entidad.
Sin embargo, estas restricciones han generado fuertes críticas y señalamientos de censura. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, reaccionó con ironía:
«Nunca más Occidente nos dará sermones sobre democracia, derechos humanos o libertad de expresión».
Casos polémicos
Uno de los ejemplos más discutidos fue el de Adam Smith-Connor, condenado por rezar frente a una clínica de abortos en noviembre de 2022, cuando estaba vigente una orden de protección del espacio público. Una jueza concluyó que lo hizo deliberadamente y se negó a retirarse por más de una hora. El hombre aseguró que rezaba por su hijo nonato.
Otro caso fue el de Peter North, de 47 años, arrestado en Yorkshire por publicar una broma sobre Hamás en la red X (antes Twitter). La policía lo acusó de incitación al odio racial. North grabó su detención y denunció que el proceso buscaba intimidar a usuarios de redes:
«El objetivo no es conseguir condenas, sino aterrorizar a gente como yo para que lo piense dos veces antes de publicar memes picantes».
Cifras en aumento
Según datos publicados por The Times en abril, la policía británica efectúa más de 30 arrestos diarios por publicaciones consideradas “ofensivas”. Solo en 2023 se registraron más de 12,000 detenciones de este tipo.
Aunque la mayoría no terminó en condena, los arrestados sufrieron daños a su reputación y procesos policiales.
Repercusiones internacionales
El tema llegó incluso a una reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro británico Keir Starmer. Durante el encuentro, el vicepresidente JD Vance expresó preocupación:
«Ha habido violaciones a la libertad de expresión que en realidad no solo afectan a los británicos, sino que también impactan a las empresas tecnológicas estadounidenses y, por extensión, a los ciudadanos estadounidenses».