El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos anunció que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) ya no se limitará únicamente a tareas administrativas, como tramitar visados, permisos de residencia, naturalizaciones o autorizaciones de trabajo, sino que ahora contará con agentes facultados para investigar, arrestar y presentar ante la justicia a quienes violen las leyes de inmigración.

Según el comunicado oficial, el objetivo es que el USCIS pueda gestionar investigaciones de principio a fin sin depender del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), lo que permitirá reducir retrasos en la atención de casos de fraude migratorio y reforzar la aplicación de la ley.

La medida se enmarca en las políticas de la administración del presidente Donald Trump, que ha intensificado los operativos contra la inmigración ilegal. La Casa Blanca asegura que en los primeros seis meses de su gobierno se han realizado más de 300,000 arrestos de migrantes. El tema ha generado fuertes debates y fallos judiciales contradictorios, incluido uno reciente que bloqueó la deportación de menores hacia Guatemala.

El director del USCIS, Joseph B. Edlow, tendrá la potestad de nombrar y formar a los nuevos agentes especiales, de acuerdo con la orden firmada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

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