Estados Unidos impuso un arancel del 50 % a productos importados desde India, medida que genera tensiones entre ambos países y preocupa a los exportadores indios por posibles pérdidas de empleo. La decisión llega en un contexto en que India es uno de los mayores compradores de petróleo ruso, después de China, lo que Washington interpreta como un apoyo económico a Moscú en su conflicto con Ucrania.
Sectores como textiles, mariscos y joyería han reportado cancelaciones de pedidos hacia Estados Unidos, mientras que rivales como Bangladesh y Vietnam se han beneficiado de la situación. Ajay Sahai, director general de la Federación de Organizaciones Exportadoras de India, pidió al gobierno apoyo financiero para asegurar el pago a los empleados.
El arancel de 50 % se encuentra entre los más altos aplicados por la administración Trump a sus socios comerciales, aunque hay exenciones para sectores sensibles como farmacéuticos, semiconductores, acero, aluminio, automóviles y teléfonos inteligentes. Analistas advierten que, de facto, esta medida se asemeja a un embargo comercial y podría afectar especialmente a pequeñas y medianas empresas.
El gobierno indio señaló que la importación de petróleo ruso le permitió ahorrar miles de millones de dólares tras la desviación de proveedores tradicionales hacia Europa debido a la guerra en Ucrania. Rusia representó casi el 36 % de las importaciones de crudo de India en 2024.
El asesor económico de Trump, Peter Navarro, criticó la postura de India, señalando que el país “se está acercando a Xi Jinping” y no reconoce su rol en el conflicto en Ucrania. Expertos, como Wendy Cutler del Asia Society Policy Institute, señalaron que los aranceles han erosionado la confianza entre Washington y Nueva Delhi, lo que podría tomar años en reconstruirse.
A pesar de la medida, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aseguró que Trump mantiene buenas relaciones con el primer ministro indio, Narendra Modi, y confía en que eventualmente se alcanzará un acuerdo.