El gobernador de Florida, Ron DeSantis, advirtió este viernes que el fallo judicial que ordena cerrar el centro de detención migratoria “Alligator Alcatraz” no frenará las deportaciones en el estado, que continúan con vuelos semanales para expulsar a migrantes.
La jueza federal Kathleen Williams, nominada por el expresidente Barack Obama, ordenó desmantelar el centro en un plazo de 60 días y prohibió el ingreso de nuevos migrantes. Sin embargo, DeSantis calificó el fallo como el de una “jueza activista” y anunció que apelará la decisión, manteniendo las operaciones de deportación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Guardia Costera.
En los últimos tres días, un operativo de la Patrulla de Carreteras de Florida resultó en la detención de 200 inmigrantes, según el fiscal estatal James Uthmeier. DeSantis aseguró que continuará desplegando todos los recursos disponibles para identificar, aprehender y expulsar a quienes “amenacen a la población de Florida”.
Los grupos ambientales Friends of The Everglades y Center for Biological Diversity, junto con la tribu Miccosukee, se declararon listos para llevar el caso hasta la Corte Suprema. Mientras tanto, el centro “Alligator Alcatraz” mantiene una capacidad de 2,000 personas y el estado proyectaba expandirla a 4,000.
DeSantis también anunció la apertura de un nuevo centro de detención, llamado “Deportation Depot”, en una cárcel abandonada del norte de Florida, con capacidad para más de 1,300 personas. Los demócratas, sin embargo, señalaron que el gobierno anticipaba el fallo, ya que actualmente el centro alberga a menos de 340 migrantes.