El presidente de Rusia, Vladímir Putin, rompió este viernes su silencio sobre el proceso de negociaciones con Ucrania, pero evitó pronunciarse sobre el ultimátum lanzado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, que le dio un plazo de diez días para detener la guerra, bajo amenaza de nuevas sanciones.

“Necesitamos una paz duradera y sólida, con una buena base que satisfaga tanto a Rusia como a Ucrania, y que garantice la seguridad de ambos países”, declaró Putin durante una entrevista con la televisión estatal rusa, realizada en el monasterio ortodoxo de Valaam, en el norte del país.

El mandatario ruso estuvo acompañado por su aliado regional, el presidente bielorruso Alexandr Lukashenko, quien advirtió a Trump que “dar órdenes no funciona aquí” y le sugirió actuar con cautela.

Mientras tanto, el enviado especial estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff, planea visitar Rusia tras su paso por la Franja de Gaza, como parte de los esfuerzos diplomáticos de Washington para reactivar el diálogo entre Moscú y Kiev antes de que venza el plazo del 7 de agosto.

Durante sus declaraciones, Putin se centró en destacar los avances en las conversaciones con Ucrania, celebradas en Estambul, incluyendo el canje de prisioneros y la propuesta de establecer tres grupos de trabajo —político, militar y humanitario— que operarían de forma virtual. Sin embargo, también mencionó declaraciones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en las que este habría descartado un diálogo hasta que “haya un cambio de régimen en Moscú”.

“Si consideran que ahora no es el momento, estamos dispuestos a esperar”, replicó Putin.

Ofensiva militar y nuevo armamento

Más allá del frente diplomático, el líder ruso reafirmó los avances de sus tropas en toda la línea de combate, especialmente en las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón. También confirmó la toma de Chasiv Yar, un punto estratégico en Donetsk, aunque esta afirmación fue desmentida por Zelenski, quien denunció un ataque combinado en Kiev que dejó al menos 31 muertos esta semana.

Putin acusó a Occidente de intentar frenar la ofensiva rusa con amenazas y suministro de armamento al ejército ucraniano, incluyendo nuevas baterías antimisiles Patriot proporcionadas por Alemania.

En materia militar, el mandatario ruso anunció que el ejército ya ha incorporado el primer misil balístico hipersónico de producción en serie, conocido como Oréshnik (Avellano). Este armamento, capaz de alcanzar velocidades de Mach 10 (hasta 3 km por segundo), fue descrito como indetectable y de alta precisión.

Lukashenko confirmó que Bielorrusia recibirá estos misiles en 2026 y que ya se están construyendo los silos necesarios, cerca de las fronteras con Polonia, Letonia y Lituania, miembros de la OTAN.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *