El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ordenó intensificar los ataques militares contra objetivos estratégicos en Teherán, como parte de una ofensiva para debilitar al régimen iraní tras el impacto de un misil en el Hospital Soroka, ubicado en el sur de Israel.
El ataque, atribuido a Irán, provocó daños significativos en el complejo médico y dejó varios heridos leves. Según las autoridades israelíes, el líder supremo iraní, Ali Jameneí, estaría detrás del bombardeo. Katz calificó a Jameneí como “el Hitler moderno” y aseguró que no debería continuar en el poder.
El primer ministro Benjamín Netanyahu también condenó el ataque, prometiendo represalias: “Los responsables pagarán el precio completo”, expresó en redes sociales.
Además del hospital, se reportaron impactos en localidades del centro de Israel, como Jolón y Ramat Gan. El servicio de emergencia Magen David Adom informó de 89 personas afectadas, entre ellas heridos graves y personas atendidas por crisis de ansiedad.
En respuesta, Israel confirmó el ataque a un reactor nuclear inactivo en Arak, en el centro de Irán, como parte de sus operaciones para evitar el avance del programa nuclear iraní. La ofensiva militar israelí ha alcanzado ya siete días consecutivos y ha causado al menos 230 muertes en territorio iraní, según cifras oficiales del gobierno persa.
