Las autoridades angelinas decretaron un toque de queda en el centro de la ciudad tras varios días de protestas contra las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), algunas de las cuales han derivado en actos de vandalismo y saqueos durante la noche.
La medida, anunciada por la alcaldesa Karen Bass, entró en vigor desde las 8:00 p.m. hasta las 6:00 a.m. del día siguiente, abarcando un área de 2,5 kilómetros cuadrados. El toque de queda excluye a residentes, personal médico, periodistas y servicios de emergencia.
El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) informó que varios grupos continuaban congregándose en la calle 1, entre Spring y Alameda. “Se están efectuando arrestos masivos”, publicó la institución en su cuenta oficial de X (antes Twitter). Según el Los Angeles Times, al menos 25 personas fueron detenidas la noche anterior.
Los disturbios comenzaron el viernes, cuando manifestantes salieron a las calles para rechazar las recientes operaciones migratorias del ICE. Aunque muchas de las protestas han sido pacíficas, las autoridades reportan incidentes violentos, especialmente durante la noche, como enfrentamientos con fuegos artificiales, gases lacrimógenos y bloqueos en autopistas.
La tensión se ha hecho sentir particularmente en zonas como Little Tokyo, aunque el ambiente permaneció relativamente tranquilo durante el martes. No obstante, la presencia policial se ha intensificado frente a tribunales y puntos clave del centro.
El presidente Donald Trump ha calificado las manifestaciones como una “invasión de un enemigo extranjero”, elevando el tono ante lo que considera una amenaza a la seguridad nacional. Mientras tanto, líderes locales piden calma y respeto a los derechos civiles en medio de un ambiente cada vez más tenso en la segunda ciudad más grande del país.